La Comunidad Electroacústica de Chile se posiciona en una línea de creación vinculada a la música de vanguardia por medios electrónicos y/o electroacústicos. Desde la aparición de “Nacimiento” (1956) del chileno León Schdilowsky y posteriormente la consolidación de Juán Amenábar y José Vicente Asuar en el escenario de la música docta internacional, la música electroacústica chilena ha adquirido una gran notoriedad a nivel latinoamericano y mundial.

La CECH, creada en agosto de 2002, es el resultado de una búsqueda de creadoras y creadores por establecer vínculos que permitan y faciliten la propagación de nuevas ideas y nuevas formas de creación en el ámbito de la música electrónica de vanguardia. La colaboración mutua y/o unión de fuerzas se convirtió en un elemento clave para el posicionamiento de la música y los músicos chilenos en el panorama internacional.

Amparados por el CMT (Centro de Música y Tecnología) de la SCD, cinco compositores, entre ellos José Miguel Candela y Cecilia García-Gracia, dieron vida al movimiento que continuó con los avances en la consolidación de la escena chilena de creación artística vinculada con la tecnología y los nuevos medios.

Un año después de su creación la comunidad ya contaba con 18 miembros y este número creció exponencialmente con el paso del tiempo debido al creciente interés por la materia y la incorporación de perspectivas electroacústicas en programas de formación musical universitaria. El 2003 es también el año en que la comunidad se integra a la Confederación Internacional de Música Electroacústica, lo que le permite profundizar en el objetivo de internacionalización de sus miembros y expandir aún más la apertura de la música chilena de vanguardia al mundo.

En sus 16 años de vida, la comunidad ha sido un espacio en el que artistas consagrados y nuevos exponentes se reúnen y se vinculan con el propósito de establecer apoyo mutuo en la búsqueda de proyectos. Es por eso que invitamos a todos quienes desarrollan el arte electrónico, tanto consolidados como entusiastas, músicos doctos y poli-estilísticos y, por sobre todo, sin importar su sexo, condición socio-económica y/o edad, a participar de las discusiones que atañen a la música electroacústica en el nuevo panorama de la interacción digital.

La apertura comunicacional de los recientes años, especialmente en la segunda década del siglo XXI, ha facilitado la entrada de nuevos entusiastas de la música experimental a esta manifestación artística de tradición docta. El rápido acceso a softwares de edición, la aún más accesible manipulación de medios digitales y la constante apropiación de sonoridades y estilos ha generado un interés sin precedentes por la música electroacústica. Es en este nuevo panorama en el que los exponentes consolidados de todas las épocas deben hacerse presente con el fin de proponer diálogos entre las antiguas estéticas y las actuales búsquedas sonoras.

La Comunidad Electroacústica de Chile resulta ser un gran espacio para este y otros fines que aportan al desarrollo de la música electroacústica chilena.